Decálogo: El hombre de acero

Advertencia: el siguiente listado contiene spoilers e impresiones personales de flojo o nulo sustento racional.

1 – Russell Crowe siempre te salva las papas. Quizás no sea la mejor opción para una noche de karaoke pero como héroe no defrauda. Los de DC podrían ir pensando en algunas películas con Jor-El como protagonista.

2- La presencia intermitente de Crowe pone en evidencia al resto de los protagonistas. Para mal. El General Zod de Michael Shannon es tosco, elemental, quizás como intento de  acompañar la dureza del muchachito devenido en superhombre. ¿Elevado consumo de esteroides y anabólicos, tal vez? Thor ya comprobó que el estilo tiene buena aceptación.

hombre_de_acero_jorel_poster

3- La falta de matices en las interpretaciones habla más de limitaciones en el guion y fallas en la dirección que de la capacidad actoral de los protagonistas. Al argumento en defensa que el género no apunta a la complejidad en el desarrollo de personajes le recuerdo que atrás de este tanque está Christopher Nolan, el salvador de Batman. Si, el encapotado repleto de traumas.

4- Zack Snyder está recuperado de su adicción al ralenti. Eso si, ahora remplazada con un uso del zoom no apto para humanos.

5- Los habitantes de Krypton son amantes del maquillaje. En el primer contacto con los humanos, Faora desciende de su nave para tomar como prisionero a elhombreluegoconocidocomoSuperman con un look digno de las mejores pasarelas dark.

6- Las escenas de acción comparten el premio a la plasticidad de movimientos instaurada por Michael Bay en su franquicia Transformers. Por momentos el espectador se encuentra en un “Buscando a Wally con superpoderes”.

7- El problema de la verosimilitud de luchas cuerpo a cuerpo entre hombres con capacidades diferentes se resuelve del mismo modo que en Matrix Revoluciones: emulando a Dragon Ball. A esta altura Goku se merece al menos un cameo.

8- Superman tiene 33 años. Superman lleva en su cuerpo el destino de su pueblo. Superman se sacrifica. Superman es Jesús. EE.UU. es el hogar de Superman. Superman es de Kansas, “más americano imposible”. Por si no se entendió, un plano con la bandera flameando detrás para aclarar que “no es el enemigo”.

9- Lois Lane, periodista determinada, logra descifrar el pasado del superhombre siguiendo mínimas pistas. Confirma su procedencia extraterrestre pero decide resguardar la información para protegerlo. Su editor descree cuando sostiene no haber encontrado lo que buscaba pero entiende sus motivos privilegiando el bienestar de la población y evitando el pánico. En Metrópolis la lógica capitalista todavía no capturó al periodismo.

10- El diablo está en los detalles, dicen. La grandilocuencia, escala operística, imperial que analiza Diego Lerer atenta, paradójicamente, contra la efectividad del vínculo con el producto. Este nuevo Superman podrá gustar o no pero es difícil que genere la adhesión que el mundo DC estaba esperando. Si los superhéroes están llamados a ser “humanizados” es preferible verlos comer shawarma.

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