¿La misma historia?

Hace dos años reuníamos en este post algunas impresiones sobre la toma que en ese entonces los estudiantes de Sociales llevábamos adelante. Aunque cueste creerlo, las condiciones de cursada no se modificaron lo suficiente – o lo hicieron para peor – como para rechazar el resurgimiento de la medida.

Como en años anteriores, una situación particular (la caída de un vidrio en M.T.) contribuyó a avivar el reclamo por el edificio único para Sociales. Pero no nos interesa construir una crónica de la toma sino marcar las sensaciones que se extienden sobre su legitimidad y eficacia.

A cuatro semanas de iniciada la medida, las instancias de diálogo entre las autoridades de la facultad – con el decano Caletti en la cúspide – y las asambleas estudiantiles están estancadas aún antes de haber empezado. Mientras, compañeros no agrupados se preguntan si la toma efectivamente funciona como un instrumento de presión cuando sólo una sector del claustro docente decide apoyarla dictando clases públicas (si el clima lo permite).

Obviar las opiniones que diariamente circulan en Facebook,  Twitter y blogs de estudiantes no parece aconsejable, pero tampoco sería válido asimilarlas como el único zeitgeist posible. Las asambleas realizadas a lo largo de este proceso han sido masivas, albergando debates enmarcados por cientos de personas. Fue en esa instancia donde una semana atrás la conducción actual del Centro de Estudiantes impulsó la apertura de aulas para fomentar un mayor debate en los cursos y, de paso, disminuir los ataques de alumnos preocupados por el futuro del cuatrimestre y las agrupaciones contrarias a la toma (como la UES y La Cámpora).

La apertura sólo duró una semana. En los pasillos se comenta que la dirección del CECSo, en manos de Contra-Hegemonía (La Mella), no supo encontrar una estrategia clara de cara a los estudiantes no agrupados que le permita hacer frente tanto a las posturas contrarias a la toma como a las adoptadas por la izquierda más radicalizada. Punto aparte para algunas de estas agrupaciones que, siguiendo una postura de “retroceder nunca, rendirse jamás”, no parecen vislumbrar ninguna táctica por fuera del ataque franco, directo y constante a sus enemigos (entre los que se incluyen, por ejemplo, “el gobierno nacional, al decano Caletti y a la oposición sojera“).

No se trata de menospreciar la capacidad de convocatoria y organización de las agrupaciones estudiantiles de nuestra facultad. Tampoco ignorar la postura del decano, cuyas invitaciones al diálogo previo cumplimiento de extensos requisitos no parecen condecirse con la gravedad del contexto. Es difícil encontrar quienes rechacen los reclamos planteados en las asambleas (aunque el cierre de las causas contra estudiantes y la desacreditación de posgrados merecerían un análisis más detallado) o no se encuentren disconformes con el accionar de las autoridades.

Tampoco es cuestión de derechas, militantes K, o seres alérgicos a cualquier cosa que rime con ideología. Es por eso que, al margen de quejas virtuales (algunas bastante risueñas), este es un buen contexto para juntarse, discutir y pensar, más allá de las circunstancias, que tipo de facultad queremos y que estamos dispuestos a dar para conseguirla. Si las promesas esta vez se cumplen, el próximo año las carreras de Comunicación y Cs. Políticas deberían mudarse al nuevo edificio de Constitución. ¿No sería más factible exigir una refacción de la sede de Ramos Mejía durante el verano, evitar que la transformen en otra sede del CBC y permitir la mudanza provisoria de Marcelo T.,   a  la construcción total del edificio en 3 meses – como algunos proponen -?

Sería aconsejable que las propias organizaciones políticas también reflexionaran sobre sus actitudes durante este proceso. En un año de elecciones, donde la conducción del Centro se pone nuevamente en juego, el desencanto de los estudiantes con la política al interior de la facultad y con la dinámica de asambleas que se extienden hasta la madrugada en días laborales dificultando la participación sólo puede servir para afianzar las organizaciones que cuentan con un aparato más consolidado o aquellas que proponen un rol “académico-administrativo” del CECSo.

El fortalecimiento de una universidad pública comprometida con el desarrollo de una sociedad diferente merece que todos sumemos nuestro compromiso, cuerpo y pensamiento.

La próxima asamblea es el viernes 1/10 a las 19 hs en la sede de Constitución Marcelo T.

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Un comentario en “¿La misma historia?

  1. El Mate, una de las agrupaciones con las que me siento más identificado, publicó hoy un extenso post explicando su visión sobre las consecuencias de la toma y la estrategia que debería adoptarse.

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