Crónica de un encuentro

El día de oficina se parte al medio. La primera mitad se extiende hasta el almuerzo, el resto se convierte en una eterna espera por el horario de salida. La elección del momento exacto que permita acortar el día laboral (ilusión ingenua pero real) se convierte en todo un arte. Mi táctica regular consiste en estirar la mañana todo lo posible para que la segunda parte sea la más pequeña.

En ese quiebre estaba, caminando cerca del laburo, cuando encontré un elemento que llamó mi atención. Estaba ahí, pegada a un árbol, como si alguien la hubiese dejado olvidada. Una inmaculada caja de pizza de un amarillo penetrante. No pude evitar acercarme. ¿Se le habría caído a un motoquero en su alocado delivery? Parecía sin uso. Me acerque un poco más y al reconocer la imagen no pude evitar sentirme parte de un extraño experimento de marketing. ¿Me estarían filmando? Asustado y algo paranoico seguí mi camino. No quería ser presa de una campaña de publicidad, al menos no gratuitamente.

Al volver con mi almuerzo volví a cruzarme con ella… No podía dejarla ahí sin más. Por otra parte nadie creería mi historia sin pruebas, pero tampoco podía llevarla a la oficina. Me sorprendía el hecho de que no llamara la atención de los vecinos, quizás solo yo la veía. No podía negarse que era una idea original. Dubitativo, finalmente decidí guardar un registro de su existencia, aúnque aún hoy me acompaña la intriga por su pasado.

* Late Night with Conan O´Brien empezó a ser transmitido por I-Sat en Julio.

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