Hoy, en fragmentos que merecen ser compartidos, Anaïs Nin:
Su descubrimiento se lo debo a esta otra señorita, de lectura más que recomendable.
Hoy, en fragmentos que merecen ser compartidos, Anaïs Nin:
Su descubrimiento se lo debo a esta otra señorita, de lectura más que recomendable.
Archivado bajo Citas
Martín Zariello. Si ya lo dije, lo repito. Es más, si no copio todos y cada uno de sus posteos en Il Corvino es por temor a ser acusado de plagio.
El tono de mis últimas producciones sobre experiencias cinematográficas fue algo lúgubre, la idea era compensarlo con un comentario efusivo de Super 8 y su aporte al desgastado brillo de la industria hollywoodense pero como últimamente el jugo exprimido de mis neuronas es algo escaso, nada mejor que recomendar lo que nuestro bloguero predilecto dice al respecto:
Entiendo que hay veces que como consumidores culturales no sabemos lo que queremos. O creemos que sabemos pero en realidad fuimos influenciados por cierta inteligentzia que formatea nuestros gustos para hacernos parecer cool ante la gilada. Entonces decimos que nos gustan las canciones sin melodías. Los libros que no se pueden leer. Las películas con tres líneas de diálogo. No digo que los productos artísticos que intentan subvertir los paradigmas estéticos canónicos sean desechables, sino que la repetición de ciertas características formales supuestamente avant-garde genera una fórmula tan repetitiva y monótona como la del cine pochoclero por excelencia. En ese contexto, Super 8 es un Oasis de emociones en el desierto.
(El subrayado es nuestro, al menos así podemos manipular gráficamente un texto de calidad.)
Sobre Submarine, de la cual estuvimos conversando con amigos durante el fin de semana, hablaremos cuando sea vista.
Hace tiempo vengo sufriendo algunos cortocircuitos con la crítica cinematográfica y el boca a boca. Antes, en un pasado no demasiado lejano, podía confiar en las recomendaciones de mis analistas predilectos y algunos amigos con derecho a romper el silencio de mis meditaciones trascendentales, pero las últimas experiencias muestran que algo se truncó. Las hipótesis son variadas: es posible que los informantes a los que suelo recurrir estén perdiendo la capacidad para discernir un futuro clásico de una película con vampiros adolescentes sedientos de nubes azucaradas o, quizás, un estándar algo elevado acerca del séptimo arte impida un disfrute mayor de las producciones contemporáneas.
Como asiduo consumidor de cine industrial, tengo que descartar la segunda opción. Tampoco estoy en condiciones de llevar adelante un estudio pormenorizado de los cambios en la crítica cinéfila y sus influencias en los grupos de interés por los que suelo pulular. Aún así, el impulso por compartir el último ejemplo de la desconexión cinematográfico-social en el que me encuentro es, como el amor, más fuerte.
Todo comenzó con la experiencia con Medianoche en París, que dejó un par de sonrisas, bellos planos de la ciudad francesa, algo de melancolía y no mucho más, contra la catarata de elogios que inundan las pantallas, charlas de té con masitas y publicaciones gráficas. Uno días atrás, la tendencia cobró impulso cuando vi en compañía de un amigo El planeta de los simios: (R)evolución, la precuela de la famosa película filmada a fines de la década beatle. Al parecer, después de un bodrio dirigido por Tim Burton (no, no es Big Fish, aunque esta película se conecte por el parecido entre Brian Cox, el corrupto administrador del refugio para primates, y Albert Finney, la versión madura de Ed Bloom) la crítica encontró en Rupert Wyatt a un director que ha sabido ensamblar un nuevo origen dentro de la intrincada red tejida por las producciones anteriores. Podemos concederle ese logro a Wyatt, sobre todo porque mi ignorancia acerca del mundo simio creado previamente es avallasante. También podemos aceptar que la animación de los monitos es consistente (a pesar de los movimientos exageradamente fluidos que fuerzan la ley de gravedad). Fuera las caretas y el maquillaje, bienvenidos al mundo del actor digital. En cuanto a la dirección, cuenta con momentos bien logrados y la capacidad para llevar adelante la historia sin problemas en tramos donde el diálogo es nulo.
Rise of the Planet of the Apes es una buena película. Entretiene, es emotiva. Pero una mascota también y no por eso vamos a considerarla una obra de arte. O si. O el arte está sobrevaluado. O el cine no es arte y no debería ser juzgado bajo esos términos. O esta película no es cine. O las mascotas no tienen nada que hacer en este párrafo. ¡Pero si el problema empieza por tener a un mono como mascota!
Por descarte, el problema parece estar en el guión. James Franco no puede hilvanar una emoción ni aunque le martillen un dedo del pie, es cierto, pero no llega a ser insoportable. En general, las mejores actuaciones se las llevan los peludos primates, que se salvan hasta último momento de reproducir diálogos insípidos, acartonados. Si el Mark Zuckerberg de Aaron Sorkin se hubiera dedicado a la búsqueda de una cura para el Alzheimer mediante la manipulación genética, la película habría sido un hito en la historia del cine. Eso no sucedió, y durante el transcurso de la noche hubo momentos donde mantener el interés en el desarrollo del relato y los personajes se tornó una actividad de esfuerzo considerable.
¿Dónde se origina este conflicto? Otra incógnita a develar. Hoy pondremos a prueba la tendencia con otra película de título perfecto: Cowboys & Aliens. Las expectativas son altas, veremos que sucede…
Archivado bajo Cine, Experiencias
Unos días atrás, la mujer antes conocida como colaboradora de este espacio me comentaba indignada sobre la apropiación de ideas ajenas sin ser debidamente atribuidas a sus autores originales (no confundir con esto). Por propia incapacidad me veo impedido de reproducir fielmente su argumentación sobre el advenimiento inmediato de una humanidad dónde la mayoría seremos solo “vasijas” de información, pero puedo contribuir para ralentizar la llegada de ese momento.
Que el párrafo anterior sirva como explicación -a medias- por la ausencia de un desarrollo personal y creativo que intente explicar la debacle del último domingo. En medio de las repercusiones por la contratapa de Fito Páez en Página/12, algunos intuimos la existencia de otras razones que permitan explicar el fenómeno sin caer en la referencia al gorilismo genético, el fetichismo globológico o la simple estupidez. La emergencia del enano macrista amerita una reflexión más profunda.
La última oración me exime de mayores esfuerzos. En el horizonte no vislumbro una reflexión que merezca ser compartida. A lo sumo un charquito de ideas donde difícilmente sobreviviría un pez, por eso abandono el intento hasta nuevo aviso. Pero como tampoco me siento cómodo con la apropiación descarada de otras producciones, decido dejar un par de enlaces interesantes para repensar lo sucedido: primero un post de Mariano Fraschini en Artepolítica, y segundo la autocrítica de Gabriela Cerruti sobre el desempeño kirchnerista y la campaña previa. Que los disfruten.
Archivado bajo Discusiones, La Ciudad, Uncategorized
Vivimos un último año agitado en lo político-académico, con fracturas y vinculaciones entre estudiantes, militantes y profesores sobre las que todavía no se produjeron demasiadas reflexiones, pero que pusieron en evidencia conflictos inherentes a la dinámica de la vida universitaria que siguen latentes. En ese marco, entre las películas del Bafici 2011 existe una que debería interpelarnos especialmente.
Dirigida por Santiago Mitre, guionista en Leonera y Carancho de Pablo Trapero, El estudiante compite en la sección internacional del festival, para las que agotó sus tres funciones, aunque es de esperar que sea estrenada comercialmente en el futuro aprovechando las buenas críticas que cosechó hasta el momento. El no haberla visto aún nos impide discutir sus argumentos, pero podemos vislumbrar los debates que se avecinan en el horizonte tomando como referencia algunas de las críticas que circulan.
“Si alguna vez el llamado “nuevo cine argentino” fue definido como apolítico, El estudiante es la más brutal y brillante refutación de esa falacia: no sólo es nueva, sino indispensable”. Así finaliza la sinopsis del catálogo, siempre afecto a frases rimbombantes y conclusivas. No vamos a entrar una nueva polémica sobre el NCA, sino asomarnos a la concepción sobre lo político que parece construir el film. En el blog Espectadores, María Bertoni sostiene que “lejos de proponer una reivindicación romántica de la militancia, el film dirigido por Mitre explora los defectos denunciados por los defensores de la gestión pura, libre de estrategia ideológica: negociación, discrecionalidad, amiguismo, corruptela, asociaciones oportunistas, repartija de la torta, hipocresía, traición.” Como puede suponerse, el protagonista arriba a la actividad guiado por un deseo amoroso o, como diría Juan Carlos Pelotudo, miniiiitas.
Marina Yuszczuk agrega desde ¡Esto es un Bingo!: “[El estudiante] termina por plantear a la política como manipulación que sólo busca el beneficio personal de los que la ejercen. No hay consecuencias reales de las decisiones políticas en la vida de los que no sean dirigentes, no hay transformación de nada sino puro ascenso llevado por la ambición“. Pero, en su defensa, los comentarios parecen coincidir en alabar sus buenas actuaciones y consistencia narrativa. Algo de esa mística de la UBA que transitamos a diario y que, como Diego Maté rescata, no ha sido demasiado representada: “el contexto de facultad le imprime al relato un clima propio que sintoniza con un universo temático casi nunca abordado antes por el cine argentino: la política en la facultad, los pasillos y los carteles, los cafés y las discusiones (y las chicanas, y los discurseos) y, sobre todo, los romances intempestivos”.
Es imposible discutir cuanto de esa militancia se transformó en mero estereotipo en pos de un relato que refuerce los presupuestos del público (construído o real), pero es innegable que la temática nos fuerza a analizar sus características discursivas. Repensar una de las pocas representaciones de la universidad pública en su contexto actual es parte de nuestro rol como comunicadores. Para eso debemos estar atentos a su estreno, pero tampoco habrá que esperar demasiado para escuchar las repercusiones de las agrupaciones y los propios estudiantes cuando la película llegue a la facultad.
(Agrego la visión de Quintín, que no había llegado a leer y dice cosas como “El estudiante no cae en los lugares comunes cualunquistas que concluyen en el desprecio por la política. Los militantes de Mitre tienen debilidades, toman cocaína, son bastante ignorantes, están demasiado entrenados en la liquidación sin piedad a sus rivales y son poco confiables como personas y como políticos. Pero son de carne y hueso y no parecen peores que los médicos, los periodistas y los cineastas. Acaso sean mejores, tan solo porque tienen pasión por lo que hacen”).
*homenaje a José Vazeilles, afectuosamente recordado por quienes cursamos con él.
Actualización: A partir del 1-9 se la puede ver en el Malba a las 22 y también en la sala Lugones (14:30 17:00 19:30 22:00). La crítica de Horacio Bernades, para quien constituye un nuevo paradigma e “inventa quizás una ética y estética a las que podría definirse como “realismo idealista””, puede leerse acá.
Archivado bajo Ciencias de la Comunicación, Cine, Discusiones, facultad, Uncategorized
El reestreno de Volver al Futuro (en digital) está causando bastante revuelo. Luego de las vacaciones y el alejamiento temporal de las pantallas, llegó el momento de aprovechar la oportunidad para ver este clásico de los 80. Pero, ¿es necesario justificar una película como esta? Veamos.
La gente. El público. El ¿éxito? En Rotten Tomatoes el 88% de la audiencia y el 97% de las críticas son positivas. Es la película estrenada en 1985 que generó mayores ingresos, con una ganancia total de $381,109,762. El promedio de la IMDb, con más de 200.000 votos, es de 8.4 estrellitas. Es la potencia del número.
Algunas de esas cifras encarnamos el martes en la única función diaria del Showcase Norte. Tres largas filas de números que esperaban y preparaban ansiosos los músculos para la carrera por el mejor asiento media hora antes de la función. Aplausos al inicio, risas permanentes, más aplausos en momentos clave -como el regreso de Marty-, ovación final. El mismo ambiente futbolero se repite en cada función. Volver al Futuro dejó una marca en la vida de quienes la vieron, vaya uno a saber por qué.
Pensándolo mejor, algunas respuestas las brinda Mariano Kairuz en su nota de Radar. Es una excelente película, no vamos a descubrir nada nuevo. Los 50, los 80, la videopolítica, las relaciones padre-hijo en la adolescencia, todo articulado en un relato preciso e hilarante. Sí, son los EE.UU. Sí, es un producto de la industria cultural. No, Adorno no quiso venir a verla pero, ¿hace cuanto no disfrutamos de una buena comedia de ciencia-ficción, si convenimos encerrarla en esos géneros? Estamos hablando de gozo, de felicidad. Debemos ir más allá de la crítica a su carácter mercantil cuando una obra genera este tipo de repercusiones. Lo que no significa desmerecer este tipo de análisis, siempre necesario en un producto de consumo masivo. Solamente, no es nuestro objetivo.
Pero la gente se equivoca, eso lo sabemos todos los que no somos gente. Nos dejamos llevar por la nostalgia de nuestra juventud, por aquella primera vez donde todo era perfecto. Si no fuera así, estaríamos entrando en masa a ver Unstoppable, Burlesque y Little Fockers. O The Crazies, Somewhere y Hereafter. ¿Por qué revivir un momento tan conocido, si no por este sentimiento que nos arrastra?
No recuerdo cuantas veces vi Volver al Futuro, ni siquiera guardo en la memoria la sensación que me causó en la primera ocasión. Todavía más, en mi cabeza solían confundirse escenas de las primeras dos entregas en forma habitual. No fui con la remera puesta. ¿Buscaba revivir un momento o simplemente disfrutar de una buena película en cine? Pequeño detalle, esto es cine. El viejo televisor infiel de colores gastados que reproducía la señal de aire ya no está. Habrá quien puede darse el lujo de verla en un LCD de varias pulgadas franqueado por parlantes. Pero la experiencia cinematográfica es diferente (habría que volver a Christian Metz, lo dejo pendiente). Quizás ahí esta la clave de este éxito.
Esta diferencia es la que supo ver Sir Chandler, un fanático de esta aventura temporal con visión para los negocios. Es difícil no sentirse identificado con su empresa. ¿Quién no soñó con traer a esa banda imposible al que ningún productor se le animaba? Si Bowie aceptara volver a tocar en Argentina pero las grandes empresas lo consideraran una inversión demasiado cara y riesgosa, ¿cuantos apoyaríamos una iniciativa independiente? Sumen un manejo fluido de redes sociales -Facebook, Twitter – y tienen un nicho perfectamente explotable. Funcionó, otros quizás se le animen a la idea (varios comentarios apuntaban en ese sentido antes de la proyección) y podamos disfrutar de otros clásicos de culto.
Mientras, seguimos teniendo la programación del Malba (donde películas imprescindibles como las que nombra Lerer fueron proyectadas), la Lugones, los cineclubes – aprovechar al Mon Amour, que está reponiendo algunas de las que se dieron en el último festival de MDP como I Saw the Devil, Poetry y Les amours imaginaires-, las descargas y películas online (Cuevana, te llevamos en el corazón).
¡¡¡A sacar las entradas, que se agotan!!!
Archivado bajo Cine, Experiencias

Alamar
Mientras la redacción de La vanguardia de los términos trabaja a sol y sombra para terminar el megapost del último Festival Internacional de Cine de MDP (fecha estipulada de publicación: Julio/2011), consideramos apropiado invitarlos con un tentempié. Compartimos entonces nuestras respuestas a la encuesta de Otros Cines.com
Top 5 de cine extranjero (estrenos comerciales).
1- La Pivellina (Tizza Covi, Rainer Frimmel)
2- Inception
3- Police, Adjective (Corneliu Porumboiu)
4- The Social Network
5- The Ghost Writer
2- Top 5 de cine argentino (estrenos comerciales).
1-El hombre de al lado
2-Carancho
3- Top 5 de películas vistas en DVD, ciclos, festivales, Internet, etc.
1-Poetry (Chang-dong Lee)
2-Yo maté a mi madre (Xavier Dolan)
3-Alamar (Pedro González-Rubio)
4-Scott Pilgrim vs The World (Edgar Wright)
5-Gainsbourg (Joann Sfar)

La Pivellina
4- Los mejores directores del año.
1-Tizza Covi, Rainer Frimmel
2-Chang-dong Lee
3-Corneliu Porumboiu
4-Pedro González-Rubio
5-Xavier Dolan
5- Revelación/sorpresa del año (puede ser un film, un artista, un evento, una tendencia).
Rafael Spregelburg (revelación para mi, al menos).
Xavier Dolan
6- Decepción del año (ídem anterior).
Iron man 2

Poetry
7- La escena del año.
El tiroteo en el estacionamiento entre Federico Luppi, Yayo y Daniel Hendler en Fase 7.
8- El libro de cine del año.
9- La revista de cine del año.
10- El sitio de Internet del año
http://ilcorvino.blogspot.com/
11- El crítico de cine del año.
12- El trailer del año.
Imagino que no cuenta, pero me puede el de Machete maidens unleashed.
Archivado bajo Cine, Experiencias
Jornadas académicas y de investigación de la carrera de Comunicación
Este viernes 3 y sábado 4 de diciembre se desarrollarán las Jornadas académicas y de Investigación de la carrera de Ciencias de la Comunicación, “Recorridos y perspectivas“, Homenaje a Nicolás Casullo y Aníbal Ford. Se realizarán actividades desde las 9 hs y durante todo el día en la Sede Parque Centenario, Ramos Mejía 841.
Archivado bajo Ciencias de la Comunicación, facultad
Salida de capital en horario previsto. Ruta despejada, clima bondadoso – nublado pero sin lluvia – y una velocidad crucero interesante nos permitieron llegar a la ciudad feliz cerca del mediodía.
El primer paso de la tranformación en lombriz consiste en acreditarse. Podemos darnos ese lujo gracias a que este año están en venta y los 100 pesos no parecen descabellados por dos entradas diarias, pase a las charlas, películas en competencia y el catalogo del festival. (Nota: todos los catálogos omiten deliberadamente el horario de las películas? No es muy práctico)
Como lombrices somos algo lentos asi que el primer día se pasa entre la compra de víveres e insumos varios. Perdemos como consecuencia el horario para retirar las entradas de acreditación pero no desesperamos. El cansancio es mas fuerte que la ira, aunque todavía no hayamos visto nada.
Después de un extenso análisis de la programación, que dejó como saldo una guía repleta de jeroglíficos y resaltador, decidimos empezar por lo bizarro. Una monja mexicana que podría ser la hermana no reconocida de Hunter S. Thompson y su padre, luchador libre venido a menos por el paso del tiempo, unidos por la divina providencia con un oriental encerrado en un cuarto empapelado de penes angelicales. Momentos de muy buen humor, recomendada para amantes de Peter Capusotto. (Nota: aplausos para Symbol, de y con un Hitoshi Matsumoto hilarante).
El dia terminó con Fase 7, una nacional con dejos de paranoia “gripe A”, cine Gore, y humor cordobés. Daniel Hendler, Jasmín Stuart, Yayo y Federico Luppi como el vecino entrañable con un costado negro enfrentan una cuarentena dentro de su edificio en medio de una pandemia mundial de consecuencias insospechadas. Nuestro promedio para el premio del público fue un 9.
No prometemos nada. Quizás haya más entregas, por ahora las lombrices vuelven a la sombra de la sala.
Archivado bajo Experiencias